Esguince de Tobillo
En la Clínica de Fisioterapia Raquel hemos observado que el tobillo es una articulación que se lesiona con mucha frecuencia en actividades diarias, tanto laborales como deportivas y recreativas. Esto es debido a que el tobillo, junto con el pie, constituye una unidad cuya finalidad es sostener el peso del cuerpo.
La lesión más frecuente del tobillo es el esguince, que resulta del desplazamiento hacia dentro (más frecuente) o hacia fuera del pie, distendiendo o rompiendo los ligamentos de la cara interna o externa del tobillo. Existen factores predisponentes, como son pie cavo, acortamiento del tendón de Aquiles, laxitud ligamentosa o uso de calzado inadecuado.
TIPOS DE ESGUINCE DE TOBILLO
- Esguinces de primer grado: distensión de ligamentos sin rotura. Cursa con dolor localizado, discreta hinchazón, poca pérdida de movilidad y estabilidad conservada. El paciente puede comenzar la actividad deportiva en 2-3 semanas.
- Esguinces de segundo grado: existe rotura parcial de ligamentos. Cursa con dolor moderado, hinchazón inmediata y limitación de movilidad. Precisan período de reposo de 3-6 semanas.
- Esguinces de tercer grado: son los más graves, ya que hay rotura completa de ligamentos. Existe sensación de desgarro por crujido audible, intenso dolor, marcada hinchazón e importante pérdida de movilidad. Precisan período de reposo de 8 semanas en adelante.
TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO
En Clínica de Fisioterapia Raquel recomendamos realizar sesiones de ultrasonoterapia, electroterapia, termoterapia, electroestimulación y masoterapia superficial para estimular la circulación cutánea.
El tratamiento tendrá en cuenta la severidad de la lesión. No obstante, son recomendaciones generales:
- Hielo: evita el edema, objetivo prioritario del tratamiento durante las primeras 48 horas. Se aplicará sobre la zona inflamada (pero no directamente sobre la piel) durante 15-20 minutos cada 2-3 horas.
- Compresión: colocación de un vendaje compresivo, férula o yeso dependiendo de la gravedad de la lesión.
- Elevación: mantener elevada la zona lesionada por encima del nivel del corazón.
- Reposo: parte esencial del tratamiento. Si es necesario, debe evitarse el apoyo usando muletas.
Una vez que haya disminuido el dolor y la hinchazón, se deberá empezar con el fortalecimiento de los músculos que rodean al tobillo.
